ene 17, 2012
Pigmalión rey de Chipre, además de ser sacerdote y rey, era también un magnífico escultor. Su obra superaba en habilidad incluso a la de Dédalo, el célebre constructor del laberinto. La primera estatua fue la de una joven, a la que llamó Galatea, tan perfecta y tan hermosa, que Pigmalión se enamoró de ella perdidamente. Tan fuerte era su deseo por Galatea que según poetizó Ovidio en su obra Metamorfosis la besó mientras soñaba y sus labios “le parecieron templados”, hasta llegó a orar a los dioses para que ella cobrara vida. Un día luego de despertar se encontró con Afrodita en persona que le decía: “Mereces la felicidad, una felicidad que tú mismo has plasmado”. Y la estatua cobró vida.
Esta historia mitológica da nombre al fenómeno que lleva el nombre del celebre escultor: efecto Pigmalión. Dicho fenómeno da cuenta del poder que tienen las creencias a la hora de crear la realidad.
Vemos el mundo a través de nuestras creencias. Estas configuran el mundo en que habitamos, las relaciones que desarrollamos, los vínculos que forjamos, etc. Detrás de cada elección, ya sea de pareja, laboral o recreativa está condicionada por el sistema de creencia.
Lingüísticamente reconocemos algunas creencias mediante relaciones de causa y efecto y equivalencia compleja. Cuando hablamos de causa y efecto estamos vinculando dos fenómenos sucedidos en una breve relación temporal vinculados por un nexo causal: porque, entonces, por lo cual, pues. Algunos ejemplos:
- El no tiene trabajo porque no estudió.
- Tuvo un accidente, por lo cual había bebido de más.
- Si te casas entonces serás feliz
- Eres feliz pues tienes trabajo
Las equivalencias complejas son muy similares, solo que en lugar del nexo causal solo se encuentra una “coma”, es decir una pausa más o menos larga dependiendo del hablante.
- El no tiene trabajo, no estudió.
- Tuvo un accidente, había bebido de más.
- Si te casas, serás feliz
- Eres feliz, tienes trabajo
Al igual que Pigmalión las creencias esculpen nuestra vida, ser conscientes de las creencias que tenemos nos permite elegir las que nos son útiles y desechar las que no lo son.
En definitiva los verbos creer y crear se conjugan de la misma manera en la primera persona del singular: “yo creo”. Creas tu vida de acuerdo a los sistemas de creencias que sostienes.
Very nice…… yo creo que crearé algo muy positivo dentro mio una vez que entienda el camin…. Gracias…