oct 20, 2011
“Esta propuesta está mal hecha”, “es un servicio muy caro”, “tu objetivo no es viable”, “la idea que tienes es poco objetiva” ¿Qué tienen en común estas declaraciones? Si las observa cuidadosamente y desde la mirada de quien las recibe, estas suelen ser percibidas como una crítica, generando un estado emocional disfuncional que en ocasiones suele comprometer las relaciones que tenemos con otros. Si usted suele descubrirse haciendo críticas o si sus colegas, compañeros y familiares lo tildan de “crítico”, “boicoteador” o “aguafiestas” este artículo es para usted.
Las críticas, sean constructivas o no, no suelen ser bien recibidas. ¿Cuántas veces nos descubrimos criticando cuando en realidad queremos contribuir con nuestra observación? ¿Cuántas veces nos damos cuenta que cuando criticamos lo que queremos es ayudar? Si así es, entonces le recomiendo seguir leyendo para aprender en tres sencillos pasos como transformarse de un “Critico aguafiestas” en un “Asesor Especializado”.
En principio quiero reconocer la utilidad del rol Crítico para la ejecución de cualquier proyecto. El crítico suele ser quién ve los obstáculos, quién percibe problemas, quién detecta las posibles fallas en determinada conducta o proyecto, y esto es sumamente beneficioso. Dicho esto vamos al primer paso:
Detectar la intención positiva detrás de la crítica
Cuando realizamos una observación critica por lo general lo hacemos con la intención positiva o propósito de “evitar algo”, un problema o alguna dificultad. Por ejemplo si su crítica es “tu idea es poco objetiva” la pregunta es ¿Para que hago esta crítica? ¿Cuál es mi propósito? ¿Qué quiero evitar? Siguiendo con el ejemplo la intención o propósito de “tu idea es poco objetiva” puede ser “evitar la frustración al no poder concretar un proyecto”. Y esto nos habilita el espacio para el segundo paso:
Enunciar el propósito de la Crítica en términos positivos.
Recuerde que quien critica desea “evitar algo” relacionado con aquello que “no quiere” y por ende centra su atención en el problema y no en las soluciones. Con lo cual el segundo paso nos invita a preguntarnos ¿Qué Sí quiero lograr? Siguiendo con el ejemplo anterior si lo que no quiero es frustrarme por no poder concretar un proyecto ¿Qué sí quiero? Entonces puedo formularlo así “lo que quiero es lograr mi proyecto con éxito y de forma efectiva”. Una vez transformada el propósito de la crítica en términos positivos podemos pasar al tercer y último paso para convertirnos en un Asesor:
Realizar una pregunta encabezada con la palabra “cómo” vinculada a aquello que Sí quieres.
Para seguir con el ejemplo esto se aplica de la siguiente manera ¿Cómo[1] podemos hacer para que logremos el proyecto con éxito y de forma efectiva? Esta pregunta vincula el propósito formulado en términos positivos con una pregunta orientada a producir un proceso de pensamiento alineado a formas y modos de conducta tendientes a lograr el propósito positivo. Lógicamente podemos obtener una respuesta solida sobre “cómo” se ejecutarán las acciones tendientes al éxito, o bien una respuesta de tipo “no sé”, en este último caso podemos continuar la conversación con otra pregunta orientada a que nuestro interlocutor busque formas efectivas de saber el “cómo” antes planteado”.
En resumidas cuentas los pasos para convertirse de un Crítico Aguafiestas en un Asesor especializado son:
- Detectar el propósito detrás de la critica
- Formular el propósito en términos positivos
- Hacer una pregunta encabezada con “cómo” con el contenido del paso “2”
No importa si a quien le haga la crítica es su hijo, su compañero, un amigo o un conducido. Entrenarse en transformar su crítica en una pregunta logrará que su mirada sea bien recibida, contribuirá a que quien la reciba se haga responsable de aquello que plantea o propone, y por ultimo notará que sus relaciones se ven afectadas positivamente.
[1] Esta serie de pasos buscan transformar declaraciones ontológicas, construidas lingüísticamente con el verbo “ser” o “estar” en afirmaciones epistemológicas orientadas al “cómo”.
Diego, muy buen artículo, en forma concreta se destaca como teniendo en claro unas sencillas pautas podemos modificar la relación con quien conversamos.
Me animo a decir que la forma más conciente en la que aplico conceptos de este tipo son con mi hijo de 7 años cuando le explico o corrijo algo, supongo que en ese caso, por naturaleza somos más cuidadosos a la hora de comunicarnos, ya que no solo estamos opinando sino tambien educando.
Saludos
Gracias Sergio por comentar. Aprecio tu reflexión, considero que queriéndolo o no en algún punto toda comunicación tiene un componente educativo, independientemente a quién nos dirijamos.
Diego muy bueno tu artículo, es como dice Sergio, tratar de comunicarnos con más cuidado, es muy buena y válida la intención pero opino sería bueno también, según los casos, que quien recibe un mensaje de este tipo trate de dejar de lado sus subjetividades, o sea aprendan mejor a recibir una crítica. Por supuesto que todo depende de cada caso, y creo casi todos hemos aprendido esto de comunicarnos con cuidado, y te aseguro me es muy útil leer tu punto de vista, pero en casos, insisto, quien recibe esto debe dejar esa reacción negativa y analizar más a fondo, errores cometemos todos, el acierto es reconocer que podemos equivocarnos, un saludo y te aliento a que sigas con estos pequeños “datos” que sirvan a analizar.
Me parece muy bueno, hasta creo que sabemos estas cosas, pero no las ejecutamos concientemente, será que es más fácil descubrir los problemas que visualizar las soluciones ?
Alguna vez un Profesor de Secundaria nos habló de la comunicación asertiva, sospecho que a ésto se refería, hablar en positivo, entregar posibles soluciones, los problemas los encuentra cualquiera sin buscarlos.
Un amigo me comentaba que en su Empresa buscan los problemas con intención de encontrar una solución, si no hay solución no se menciona el problema (decía que muchos han hecho bien las cosas porque al ejecutarlas no sabían que era imposible realizarlo).