Desarrollo Personal y Organizacional

La Casa de La Infancia: El Universo Emocional

La Casa de La Infancia: El Universo Emocional

sep 19, 2011

“Para qué escribe uno, si no es para juntar sus pedazos? Desde que entramos en la escuela o la iglesia, la educación nos descuartiza: nos enseña a divorciar el cuerpo del alma y la razón del corazón. Sabios doctores de `Ética y Moral han de ser los pescadores de la costa colombiana, que inventaron la palabra Sentipensantes para definir al lenguaje que dice la verdad” (“El libro de los Abrazos” – Eduardo Galeano)

 

Cuantos recuerdos alberga la casa de nuestra infancia. No importa si era linda o fea, grande o pequeña, lo cierto es que nuestros primeros recuerdos se originaron allí. Me pregunto si es capaz de remontarse, por un momento, a esa casa y a recorrer las diferentes habitaciones, ¿Qué emociones aparecen? ¿Qué sentimientos tiene cada espacio? Por ejemplo, ¿Qué emociones ocurren en el living? ¿En su habitación? ¿Qué acontecimientos marcaron cada uno de esos lugares?

 

Estas preguntas solo buscan direccionar su pensamiento a esos momentos claves de la vida, desempolvando eso que llamamos recuerdo. La palabra recuerdo tiene mucho que ver con las emociones: es un término que nos fue legado del latín, como muchas palabras de nuestro querido español, “recordis” está compuesto por “re” (de nuevo) y “cordis” (corazón), en definitiva recordar significa “pasar otra vez por el corazón”.

 

Esto implica además que nuestra casa de la infancia no es solamente el espacio que hoy quizás recordamos donde vivimos diferentes momentos, sino también fue el espacio donde aprendimos a emocionar. Cada uno de los lugares que recorríamos estaban cargados de alguna emoción. Hubo ciertos acontecimientos vividos en esa casa de la infancia que nos hicieron experimentar por primera vez algunas de esas: miedo al castigo cuando hacíamos algo inaceptable para nuestros padres, tristeza al despedir a un familiar que se iba lejos, enojo cuando otros hacían algo inaceptable para nosotros, alegría al recibir un regalo, felicidad al sentir el calor de la familia, paz al saber que nos querían y cuidaban, celos por la llegada de un hermanito.  Todas estas emociones y más, las fuimos aprendiendo en cada acontecer asociado a ella, los recuerdos en esa casa están directamente relacionados a alguna experiencia que nos hizo emocionar y sentir de forma intensa algunas de las emociones antes descriptas.

 

Esto no ha cambiado, seguimos experimentando emociones. Aunque la mal llamada “razón” la ha desprestigiado. La emocionalidad es constitutiva del género humano. Son disposiciones dinámicas que nos posibilitan accionar de cierta manera coherente con aquellas emociones que experimentamos.

 

Las habilidades de liderazgo están estrechamente relacionadas con la emocionalidad. Un líder es aquel que puede direccionar sus propias emociones y las de otro para que su accionar sea acorde al objetivo o meta que desea lograr.

 

Si quiere ser un líder influyente necesita desarrollar sus propias competencias emocionales, cuantas mas emociones sea capaz de detectar y nombrar mas repertorio emocional tendrá para desarrollar su empatía. El líder ante todo lidera sus propias emociones y sobre la base de esta experiencia consigue motivar y liderar a otros. Los seres humanos respondemos con cercanía hacia aquellas personas que son capaces de sentir junto connosotros (gr. sympatheia) y que tienen habilidad para sentir dentro de ellas mismas (gr. empatheia).

 

La empatía es la capacidad de experimentar en nosotros mismos las emociones de otros. La felicidad esta en intima relación con nuestra capacidad de emocionar y mantener nuestra sensibilidad. Los medios de comunicación y el periodismo rojista y amarillista tiende a insensibilizar las emociones. Esta insensibilidad genera las condiciones sociales necesarias para el aumento de la delincuencia. La falta de empatía y el delito están en intima relación. Aquellas personas que son capaces de asesinar y violar tienen deficiencias para empatizar, ya que si empatizaran lograrían experimentar lo que siente su víctima.

 

Vivir una vida emocional plena aumenta nuestra capacidad de sentir y vivir plenamente

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2 comentarios

  1. Deberíamos prestar mas atención a nuestras emociones, cultivar la compasión y la bondad, no permanecer indiferentes a la injusticia. Eso y no nuestra inteligencia nos hace humanos.

  2. vidal nolasco /

    Estoy convencido completamente de lo expuesto, tendriamos que cambiarle el chip a nuestros gobernantes y políticos para puedan establecer políticas integral para desarrollar emocionalmente al ser humano.
    saludos

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