sep 5, 2011
Sixto Martinez cumplió el servicio militar en un cuartel de Sevilla. En medio del patio de ese cuartel había un banquito. Junto al banquito un soldado hacia guardia. Nadie sabía porque se hacía guardia del banquito. La guardia se hacía porque se hacía, noche y día, todas las noches, todos los días, y de generación en generación los oficiales trasmitían la orden y los soldados la obedecían. Nadie nunca dudo, nadie nunca pregunto.
Hasta que alguien, un general quiso conocer la orden original. Y luego de mucho hurgar e investigar se supo: hacia treinta y un años dos meses y cuatro días un oficial había mandado montar guardia junto al banquito, que estaba recién pintado, para que a nadie se le ocurriera sentarse sobre la pintura fresca.
-Eduardo Galeano “El Libro de los Abrazos”
Vivimos en un fluir en constante transparencia. Un vivir con un mínimo estado de consciencia, donde solo hacemos las cosas, porque siempre “se” hicieron de esa manera. La fuerza del hábito, la costumbre. En nuestro mundo “hay” que hacer ciertas cosas y uno debe cumplir con ciertas otras, donde estos deberes “se” hacen sin preguntar. Es el mundo del “se”, del “hay”. Se saluda dando la mano, se miran ciertos programas, se utilizan ciertas palabras, no hay un porqué; solo se hace así. Donde hay que vestirse de una manera, donde hay que ser de alguna forma estereotipada, donde hay que criar a los hijos de una manera determinada.
Sucede de la misma manera con el juicio moral, con aquellas cosas que una sociedad o cultura juzga como correcto o incorrecto. Los deber ser de la sociedad en la cual estamos inmersos. Las cuestiones relativas al género son un ejemplo: “hay trabajos de hombre y trabajos de mujeres”. “El hombre trae el dinero, y la mujer cuida de los niños y hace las cosas del hogar”. “Los hombres no lloran”. “Las mujeres son emocionales”. La elección sexual: ser heterosexual está bien, mientras que ser homosexual está mal. “los nenes con los nenes y las nenas con las nenas”. Los niños juegan con autitos y las niñas con muñecas. Y si alguien pregunta porque, se lo mira raro, pues siempre se hizo así, nadie lo cuestiona.
Sin embargo, esto es solo a nivel grupal, cultural. Hay más. Pero para esto debemos meternos dentro de nosotros mismos de nuestra historia. Hay mucho de lo que hacemos, respuestas automáticas que solo las ejecutamos porque siempre actuamos de esa manera, porque así nos enseñaron, o bien porque las aprendimos en algún momento de nuestra vida.
Tomamos siempre los mismos caminos para tomar el autobús, o ir al garaje donde tenemos guardado el auto. Hacemos esos caminos sin darnos cuenta de lo que hacemos, solo caminamos mientras nuestra mente está en otro lugar. Pasan ante nuestras narices infinidad de información rica en sonidos, colores, aromas que no percibimos, ya que pusimos el piloto automático y obedecimos ciegamente la orden de caminar y llegar a nuestro destino. Nuestra vida va pasando (se hace pasado) ante nuestros ojos sin percatarnos de ello, estamos tan acostumbrados a vivir, que vivimos como si la muerte solo le sucediese a otros.
Pero así también saludamos a nuestros seres queridos. Saludamos cuando nos vamos en piloto automático. ¿Cuándo fue la última vez que cuando beso a su pareja, sintió el olor de su piel, la textura de sus labios? ¿Cómo es el la piel de las mejillas de sus hijos? ¿Cómo rodean sus brazos el cuerpo pequeño y frágil de su niña? Si para responder estas preguntas sintió la tentación de levantarse y besar, oler y abrazar, es porque todas las veces que lo hizo antes, solo lo hizo; actuó en transparencia, paso ese momento feliz sin darse cuenta, estaba otra vez en piloto automático; estuvo y no estuvo allí.
De la misma manera que el oficial que cuidaba el banquito del regimiento, hacemos las cosas porque así las hicimos siempre, sin preguntar para qué las hacemos de esa manera, sin cuestionarnos las formas costumbristas y habituales de responder.
¿Qué pasaría si hoy pruebas a hacer algo distinto, diferente? ¿Qué te estás perdiendo? ¿Cómo sería tu vida de aquí en adelante si comienzas a cuestionarte tus modos habituales de vivir y hacer? ¿Qué nuevo puedes aprender de lo que haces cotidianamente si tan solo dejas de poner el piloto automático?
Muy buenas! Oye, me pareció super bueno el artículo, muchas gracias.