sep 5, 2011
“Crezco como líder al experimentar un fuerte deseo de modificar el entorno para hacerlo mejor, creando situaciones de reto que tan solo puedo superar cambiando. Líder es quien crea un mundo donde las personas desean pertenecer”
Gilles Pajou
La única constante es el cambio. Todo cambia. El mundo cambia. Las organizaciones cambian. El cambio está en todos lados y las empresas no son la excepción. Los antiguos modelos de gestión ya no resultan efectivos. Los paradigmas van modificándose. Pareciera que las respuestas aprendidas, sobre cómo gestionar el capital humano, no resultan satisfactorias, gestándose así, por un lado, nuevas y diferentes preguntas sobre cómo llevar a las personas y a las organizaciones al éxito, por otro, preguntas que se repiten como ¿Qué es el liderazgo? ¿Cuál es la forma de liderar a las personas que resulta más efectiva? ¿A quien lidera el líder? ¿Qué clase de líder se necesita en un mundo en cambio permanente? ¿Qué clase de líder necesito ser? O ¿será cuestión de liderar el cambio a la vez que liderar personas? ¿Cuáles son las nuevas competencias que necesito desarrollar?
Estas son solo algunas preguntas que intentaremos ir dando respuesta a lo largo de este artículo.
En principio necesitamos percibir que el cambio es un “intercambio”, esto significa que los seres humanos no solo nos adaptamos a un medio (al cambio) desde una mirada evolutiva, sino que también generamos el cambio. Los seres humanos tenemos el poder de incidir en el medio en el que vivimos, la “realidad”. Llamamos realidad a eso que está “fuera de nosotros”, el mundo de objetos que es distinto a nosotros mismos, “el afuera”. Esa realidad no solo no modifica, sino que somos capaces de modificar la realidad. Y podemos incidir en ella gracias a nuestra capacidad de reflexión y operar en el lenguaje.
Esta capacidad de reflexionar nos permite cuestionar “la realidad” tal como se nos presenta, y al cuestionarla podemos incidir en ella para formar una realidad distinta. Por ejemplo, en los albores de la humanidad nuestros antepasados eran cazadores y recolectores, hasta que a uno se le ocurrió cuestionar ese modelo de búsqueda de alimento ¿Por qué tengo que cazar mi alimento? ¿Habrá otra manera de hacerlo?
Imagínese la escena, un cazador persigue a los bisontes y en vez de matarlo decide mantenerlo con vida, luego caza otro bisonte de diferente sexo, y los junta en un cerco, esperando que procreen. Y así pasa de ser un nómade a instalarse en un lugar a criar animales para consumo propio. Este cazador vivía en una realidad, en un marco compartido de obviedades: era obvio que un hombre tiene que salir a cazar para buscar el alimento, era obvio que había que matarlo para poder comerlo, es la realidad. Sin embargo, esa realidad, esas obviedades fueron cuestionadas y al cuestionarlas se pudo crear una realidad diferente. Este cuestionamiento esta relacionado con un cambio en el modelo mental, en la forma que percibimos la realidad, al aumentar nuestras percepciones, nuestro rango de observación, estamos en condiciones de ver formas de incidir en la realidad y cambiarla.
Desde este modelo, el liderazgo transformacional a diferencia de otros estilos de liderazgo, no solo incide en las personas que lidera, sino que por sobre todo lidera el cambio. Si la realidad cambia de todas formas, el líder juzga que puede canalizar el cambio en una dirección que lo beneficie. Para esto necesita caer en la cuenta que la realidad es una variable donde él como ser que vive en un mundo de distinciones lingüísticas, tiene capacidad de incidir, operar, y modificar, creando nuevas distinciones.
En resumidas cuentas y en principio, el liderazgo transformacional tal como lo observamos, esta relacionado con la capacidad que tenemos de cuestionarnos la forma habitual en la que hacemos las cosas, la manera habitual como percibimos aquello que somos “él quien” cuestionando aquello que juzgamos como “imposible”, para juzgarlo como “posible”. En este sentido el líder transformacional asume un nivel de responsabilidad creativo, en el cual no solo reacciona al medio, ni genera condiciones para el medio, sino que modifica el medio.
El liderazgo transformacional también tiene relación consigo mismo, desde esta mirada, a la primera persona que lidera es a sí mismo. Se lidera en tres dominios diferentes: lidera su cuerpo, lidera sus emociones, y lidera su lenguaje (pensamiento, reflexión, distinciones etc.). Controla su cuerpo al cuidarlo, reconoce que el cuerpo será suyo por el resto de su vida, se plantea que tipo de cuerpo les heredara a sus familiares para que cuiden en su vejez. Se alimenta de tal forma que pueda mantenerse sano y evita todo aquello que puede ser un placer en el presente pero llegará a ser un perjuicio en el futuro. El cuerpo es una expresión de su liderazgo, desde el proyecta presencia y autoridad.
Lidera sus emociones en el sentido que canaliza las emociones negativas, las comprende, las experimenta y sabe qué hacer para que dicha emoción no se ancle generando estados emocionales disfuncionales para el ejercicio de su liderazgo. Sabe que las emociones son las disposiciones dinámicas para la acción que le permitirán operar e incidir en el mundo de la realidad. Mantiene el buen humor hasta en circunstancias difíciles y caóticas, sabe como liberar su enojo de manera efectiva para no direccionarlo hacia persona alguna. Contagia emociones hacia sus conducidos a la vez que se hace responsable creativamente de las emociones que le posibilitan la generación del cambio para el logro de su visión.
Lidera sus reflexiones y sus pensamientos. Busca generar mediante sus pensamientos formas diferentes de operar en el mundo. Revisa sus opiniones y sus juicios (distinciones lingüísticas) para no anclarse en una solo “forma de hacer las cosas”, permitiendo que otros también puedan opinar y juzgar su labor. Tiene capacidad de hacer preguntas poderosas que permitan a sus conducidos asumir un rol activo en la creación de sus propias realidades. Busca aprender de sí mismo y de otros.
Si bien el liderazgo transformacional abreva de otros estilos de liderazgo (visionario, afiliativo, coaching, democrático), la diferencia fundamental radica en que es capaz de potenciar estos estilos en él mismo, a la vez que contribuye a que sus conducidos sean lideres también. Entrega poder, el líder transformacional, reconoce que sus conducidos tiene un poder que el puede liberar si logra reconocerlo, contribuye al desarrollo (estilo coaching) de sus liderados. Se centra por sobre todo en las buenas cualidades de cada uno de ellos coordinándolas en función de la tarea, utiliza lo mejor y más destacado de cada uno para lograr los objetivos del equipo. En todo momento hace que su Ser sea coherente con su Hacer, para que en el “lograr” obtenga los resultados que desea. Se rodea de personas con más capacidad que él en pro del equipo y de la organización. En definitiva el líder transformacional no es alguien hace seguidores, es alguien que hace más lideres.